Encefalopatía hepática

Encefalopatía hepática: síntomas, causas, tratamiento
Por Noelia Gilibert
La encefalopatía hepática (EH) es una patología médica que se caracteriza por la presencia de alteraciones mentales en una persona que padece una enfermedad hepática crónica. Es considerada un síndrome neuropsiquiátrico caracterizado por diversas manifestaciones clínicas fluctuantes, desde síntomas leves como temblor o disartria, síntomas más graves como deterioro cognitivo generalizado o síntomas de vital importancia como la pérdida de conciencia y el coma.

Generalmente, la encefalopatía hepática está asociada a un factor desencadenante o a una disfunción grave de la función hepática. Este tipo de condición es producto de la acumulación de sustancias tóxicas en el torrente circulatorio, debido a la perdida de la función metabólica hepática.

Encefalopatía hepática
Para el diagnóstico de la encefalopatía hepática no existen pruebas específicas, por lo que el diagnóstico se basa fundamentalmente en la sospecha clínica y en diversas técnicas complementarias.

Por otro lado, las intervenciones terapéuticas empleadas en el tratamiento de la encefalopatía hepática tienen el objetivo de eliminar la causa etiológica. El tratamiento de elección más común suele incluir disacáridos y antibióticos no absorbibles.

Índice [Ocultar]

1 Características de la encefalopatía hepática
2 Frecuencia
3 Signos y síntomas
3.1 -Alteración del nivel de conciencia
3.2 -Alteración neuropsiquiátrica
3.3 -Alteración neuromusular
4 Causas
5 Diagnóstico
6 Tratamiento
7 Pronóstico
8 Referencias
Características de la encefalopatía hepática
La encefalopatía hepática (EH) se trata de una disfunción cerebral, normalmente transitoria, causada por una insuficiencia hepática y que se manifiesta como un amplio espectro de alteraciones psiquiátricas y/o neurológicas, que van desde alteraciones subclínicas hasta el coma.

El término encefalopatía suele emplearse para designar aquellas patologías neurológicas difusas que alteran la funcionalidad o estructura cerebral.

Las encefalopatías pueden estar provocadas por una amplia variedad de causas etiológicas: agentes infecciosos (bacterias, virus, etc.), disfunción metabólica o mitocondrial, incremento de la presión intracraneal, exposición prolongada a elementos tóxicos (químicos, metales pesados, radiación, etc.), tumores cerebrales, traumatismo craneoencefálico, nutrición deficiente, o falta de flujo sanguíneo y oxígeno en el cerebro.

Debido a esto, generalmente el término encefalopatía precede a otro que describe la causa o razón de la condición médica: encefalopatía hepática, encefalopatía hipertensiva, encefalopatía traumática crónica, encefalopatía de Wernicke, etc.

Por otro lado, el término hepático, se emplea para designar aquellas condiciones que están relacionadas con el hígado.

Así, en la encefalopatía hepática, la alteración de funcionamiento neurológico se debe fundamentalmente a la presencia de patologías que afectan al funcionamiento eficiente del hígado.

Algunas de las enfermedades hepáticas son: cirrosis, hepatitis, abscesos hepáticos, entre otras.

Estas condiciones hacen que el hígado no sea capaz de eliminar de forma adecuada las toxinas que están presente en el organismo y la sangre, por lo que se produce una acumulación de estas en el torrente sanguíneo, pudiendo conducir a un daño cerebral significativo.

Frecuencia
La prevalencia e incidencia exacta de la encefalopatía hepática, no se conoce con precisión, debido fundamentalmente a la escasez de estudios de casos, la diversidad etiológica y formas clínicas, etc.

A pesar de esto, los especialistas clínicos consideran que, las personas afectadas por cirrosis pueden desarrollar encefalopatía hepática en algún momento de su vida, ya sea con un curso clínico leve o de mayor gravedad.

Concretamente, se ha estimado que entre un 30% y un 50% de las personas diagnosticadas de cirrosos presentan un episodio de encefalopatía hepática.

Signos y síntomas
El curso clínico de la encefalopatía hepática suele ser transitorio, generalmente es una condición médica aguda o de corta duración. Sin embargo, existen algunos casos en los que, la encefalopatía hepática se convierte en una patología médica crónica o de larga duración.

Además, así en los casos de larga duración, la encefalopatía hepática puede ser permanente o recurrente.

Normalmente, las personas que presentan un curso recurrente van a presentar episodios de encefalopatía hepática durante toda su vida.

En el caso de la forma permanente, los síntomas se observan de forma persistente en aquellas personas que no responden de forma favorable al tratamiento y presentan secuelas neurológicas permanentes.

Los signos y síntomas característicos de la encefalopatía hepática suelen incluir diversos tipos de alteraciones neurológicas y psiquiátricas, que varía desde:

Déficits leves: alteración patrones de sueño-vigilia, cambios de humor, problemas de memoria, letargia y obnubilación.
Déficits graves: coma profundo, edema cerebral, herniación del tronco cerebral.
Las manifestaciones clínicas de la encefalopatía hepática se caracterizan por ser muy heterogéneas y cambiantes.

Los pacientes afectados por encefalopatía hepática van a presentar una sintomatología que podemos agrupar en tres áreas: alteración del nivel de conciencia, alteración neuropsiquiátrica y alteración neuromuscular.

-Alteración del nivel de conciencia
Habitualmente se presenta un estado de confusión leve que puede progresar hacia un estado de coma. Además, estas condiciones suelen ir precedidas de estados de letargia o estupor.

Confusión: se caracteriza por una alteración transitoria del estado mental con presencia de alteración leve del nivel de atención y vigilancia y diversos déficits cognitivos (dificulta para recordar, desorientación, dificultad para hablar, etc.).
Obnubilación o letargo: afecta fundamentalmente a nivel atencional, debido a una reducción del nivel de vigilancia. Normalmente el paciente muestra excesiva somnolencia, haba pausada, reducción de la velocidad de procesamiento.
Estupor: el nivel de vigilancia se reduce de forma considerable. La persona afectada se presenta en estado de sueño y solo responde a la estimulación externa intensa.
Coma: el coma se considera un estado patológico o trastorno del nivel de conciencia. El paciente se presenta en estado de sueño y no responde a la estimulación externa.
-Alteración neuropsiquiátrica
Los signos y síntomas que afectan al área neuropsiquiárica suelen incluir alteraciones de la capacidad intelectual, conciencia, personalidad o lenguaje.

En gran parte de los casos, aparece una disminución de la velocidad de procesamiento, respuesta, producción del lenguaje, etc. Además, aparece una desorientación espacio-temporal significativa

Por otro lado, los cambios comportamentales suelen comenzar con la presencia de irritabilidad, seguida de apatía y alteración de los ciclos de sueño y vigilia.

Normalmente, suele observarse una desconexión parcial o total con el entorno. En las fases más graves, es posible que aparezcan delirios o agitación psicomotriz.

-Alteración neuromusular
Por otro lado, los signos y síntomas relacionados con el área neuromuscular suelen incluir: hiperreflexia, aparición de los signos de Babinskiy, asterixis o temblor aleteante.

Hiperreflexia: presencia de reflejos exagerados o desproporcionados.
Signo de Babinski: apertura de los dedos de los pies en abanico tras la estimulación de la planta del pie.
Asterixis: reducción o pérdida del tono muscular en los músculos extensores de las manos.
Temblor aleteante: temblor en las extremidades superiores debido a la reducción o pérdida del tono muscular en éstas.
Además, en las fases más graves es posible observar flacidez muscular o hiporreflexia (reducción de los reflejos), ausencia de respuesta ante estímulos intensos o dolorosos y/o presencia de movimientos estereotipados.

Causas
La encefalopatía hepática (EH) es un tipo de trastorno encefálico que da lugar a un amplio espectro de alteraciones neuropsiquiátricas. Además, se trata de una complicación grave o frecuente producto de la insuficiencia hepática.

El hígado es el órgano encargado de procesar todos los residuos tóxicos que están presente en el organismo. Estos agentes o toxinas son producto de diversas proteínas, que son metabolizadas o descompuestas para ser usada por otros órganos.

La presencia de una alteración hepática en el organismo, provoca que el hígado sea incapaz de filtrar todas las toxinas, provocando una
acumulación de estas en la sangre.

Así, estas toxinas pueden viajar por el torrente sanguíneo hasta alcanzar el sistema nervioso central (SNC). A este nivel, estas sustancias alteran la función neuronal y como consecuencia, pueden causar importantes lesiones a nivel cerebral.

A pesar de esto, no se conocen con exactitud los mecanismos de aparición de las alteraciones cognitivas, sin embargo, se han propuesto diferentes hipótesis.

De entre todas las sustancias tóxicas que pueden acumularse en el torrente sanguíneo, los estudios experimentales muestran que las altas concentraciones de amoniaco correlacionan de forma significativa con la aparición de los déficits cognitivos.

Concretamente, la realización de diversas pruebas de laboratorio, ha mostrado que los pacientes que padecen encefalopatía hepática presentan concentraciones elevadas de amoníaco y que el tratamiento asociado a la disminución de esta sustancia da lugar a una mejora espontánea de la sintomatología clínica.

Sin embargo, el amoníaco no es la única condición médica que puede dar lugar al desarrollo de una encefalopatía hepática. De esta forma, se han identificado varias condiciones que pueden desencadenar el desarrollo de la encefalopatía hepática:

Patologías relacionadas con el riñón.
Deshidratación.
Procesos infecciosos, tales como la neumonía.
Traumatismo o cirugía reciente.
Consumo de fármacos inmunosupresores.
Diagnóstico
No existe una prueba lo suficientemente exacta o específica que permite establecer un diagnostico inequívoco de encefalopatía hepática.

El diagnóstico requiere la realización de una historia clínica precisa que, proporcione información acerca de las posibles causas, síntomas y evolución.

Debido a que muchos de los síntomas de la encefalopatía hepática no son específicos de esta, las manifestaciones clínicas suelen observarse dentro de curso de otras patologías, por lo tanto, es fundamental que el diagnóstico se realiza tras descartar otras causas.

De esta forma, también es fundamental el empleo de otros procedimientos o pruebas complementarias:

Examen físico general.
Examen de la función hepática.
Pruebas de laboratorio: niveles de amónico en sangre, niveles de potasio, niveles de creatinina, etc.
Examen neurológico: valoración neuropsicológica (funcionamiento cognitivo), electroencefalografía, pruebas de neuroimagen (resonancia magnética, tomografía computarizada).
Tratamiento
Todas las opciones de tratamiento existentes para la encefalopatía hepática van a depender fundamentalmente de la causa etiológica, la gravedad de la condición médica y las características particulares de la persona afectada.

La intervención terapéutica, por tanto, tiene el objetivo de controlar o eliminar la causa y resolver las posibles complicaciones médicas secundarias.

En el caso de las intervenciones farmacológicas, la mayoría de los medicamentos empleados actúan disminuyendo la producción y concentración de amoniaco. Así, los fármacos más empleados suelen ser disacáridos no absorbibles o antimicrobianos.

Por otro lado, otros especialistas recomiendan también el seguimiento de abordajes terapéuticos no farmacológicos, como la restricción del consumo de proteínas.

A pesar de que es una medida empleada frecuentemente, se suele emplear como tratamiento a corto plazo para los pacientes que se encuentran hospitalizados debido a una encefalopatía hepática moderada o grave.

La restricción del consumo de proteínas de forma prolongada es dañina para las personas que padecen encefalopatía hepática y otros tipos de enfermedades, ya que incrementan los niveles de desnutrición y, además, incrementan la velocidad de degeneración de la masa muscular.

Pronóstico
Generalmente, el empleo de un tratamiento médico adecuado sobre la causa etiológica de la encefalopatía hepática implica una recuperación favorable de la persona afectada. Sin embargo, en muchos casos tras la recuperación comienzan a desarrollarse secuelas neurológicas significativas.

Por lo tanto, es posible que los afectados presenten alteraciones atencionales, problemas de memoria, dificultad de concentración, reducción de la velocidad de concentración, dificulta para resolver problemas, etc.

Cuando esto ocurre, es fundamental que se realice una valoración neuropsicológica precisa con el fin de identificar aquellas áreas cognitivas que presentan un desempeño inferior a lo esperado para su grupo de edad y nivel educacional.

Una vez que se han identificado las funciones alteradas, los profesionales al cargo del caso, diseñaran un programa de intervención o rehabilitación neuropsicológica preciso e individualizado.

EL objetivo fundamental de la rehabilitación neuropsicológica, en esta patología y en otras de origen neuropsicológico, es fundamentalmente lograr una mejor funcionalidad de aquellas áreas afectadas, lo más cercano posible a los niveles premórbidos y, además, generar estrategias compensatorias que permitan al paciente adaptarse eficazmente a las demandas ambientales.

Referencias
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