Hepatitis C

Hepatitis C

Detección de la hepatitis C

Los funcionarios de salud recomiendan que cualquier persona en alto riesgo de exposición al virus de la hepatitis C se someta a un análisis de sangre para detectar la infección por hepatitis C. Entre las personas que podrían consultar al médico acerca de las pruebas de detección de la hepatitis C se encuentran las siguientes:

  • Cualquier persona que alguna vez haya inhalado o se haya inyectado drogas ilegales
  • Cualquier persona que tenga resultados anormales en la prueba de función hepática sin causa identificada
  • Bebés nacidos de madres con hepatitis C
  • Trabajadores de la salud y de emergencias que han estado expuestos a sangre o a pinchazos accidentales con agujas
  • Personas con hemofilia que fueron tratadas con factores de coagulación antes de 1987
  • Personas que se han sometido a tratamientos de hemodiálisis a largo plazo
  • Personas que recibieron transfusiones de sangre o trasplantes de órganos antes de 1992
  • Parejas sexuales de cualquier persona a la que les diagnosticaron infección por hepatitis C
  • Personas con infección por el VIH
  • Cualquier persona nacida entre 1945 y 1965
  • Cualquier persona que haya estado en prisión

Otros análisis de sangre

Si un análisis de sangre inicial muestra que tienes hepatitis C, otros análisis de sangre harán lo siguiente:

  • Medir la cantidad de virus de la hepatitis C en la sangre (carga viral)
  • Identificar el genotipo del virus

Pruebas para daños hepáticos

Los médicos suelen utilizar una o más de las siguientes pruebas para evaluar el daño hepático en la hepatitis C crónica.

  • Elastografía por resonancia magnética. Una alternativa no invasiva a una biopsia hepática (ver abajo), la elastografía por resonancia magnética combina la tecnología de resonancia magnética con patrones formados por ondas sonoras que rebotan en el hígado para crear un mapa visual que muestra gradientes de rigidez en todo el hígado. La rigidez del tejido hepático indica la presencia de cicatrices en el hígado (fibrosis) como resultado de la hepatitis C crónica.
  • Elastografía transitoria. Otra prueba no invasiva, la elastografía transitoria, es un tipo de ecografía que transmite vibraciones al hígado y mide la velocidad de su dispersión a través del tejido hepático para estimar su rigidez.
  • Biopsia de hígado. Típicamente se realiza con guía por ecografía y consiste en insertar una aguja delgada a través de la pared abdominal para extraer una pequeña muestra de tejido hepático que se analizará en el laboratorio.
  • Análisis de sangre. Una serie de análisis de sangre puede indicar la extensión de la fibrosis en el hígado.

Tratamiento

Medicamentos antivirales

La infección de hepatitis C se trata con medicamentos antivirales destinados a eliminar el virus del cuerpo. El objetivo del tratamiento es que no se detecte ningún virus de la hepatitis C en el cuerpo al menos 12 semanas después de completar el tratamiento.

Recientemente, los investigadores han logrado avances significativos en el tratamiento de la hepatitis C mediante nuevos medicamentos antivirales de «acción directa», a veces en combinación con los ya existentes. Como consecuencia, las personas experimentan mejores resultados, menos efectos secundarios y tiempos de tratamiento más cortos, algunos tan cortos como ocho semanas. La elección de los medicamentos y la duración del tratamiento dependen del genotipo de la hepatitis C, de la presencia de daño hepático existente, de otras afecciones y de los tratamientos previos.

Debido al ritmo de la investigación, las recomendaciones para los medicamentos y los regímenes de tratamiento están cambiando rápidamente. Por lo tanto, es mejor analizar las opciones de tratamiento con un especialista.

Durante el tratamiento, el equipo de atención médica controlará tu respuesta a los medicamentos.

Trasplante de hígado

Si desarrollaste complicaciones serias de la infección crónica por el virus de la hepatitis C, el trasplante de hígado puede ser una opción. Durante un trasplante de hígado, el cirujano extrae el hígado dañado y lo reemplaza por uno sano. La mayoría de los hígados trasplantados provienen de donantes fallecidos, si bien una pequeña cantidad proviene de donantes vivos que donan una porción de sus hígados.

En la mayoría de los casos, un trasplante de hígado por sí solo no cura la hepatitis C. Es probable que la infección reaparezca y requiera tratamiento con medicamentos antivirales para prevenir el daño al hígado trasplantado. Varios estudios han demostrado que los nuevos regímenes de medicamentos antivirales de acción directa son eficaces para curar la hepatitis C después del trasplante. Al mismo tiempo, se puede lograr el tratamiento con antivirales de acción directa en pacientes adecuadamente seleccionados antes del trasplante de hígado.

Vacunas

Aunque no existe la vacuna contra la hepatitis C, es probable que el médico recomiende que te coloques vacunas contra los virus de la hepatitis A y B. Estos virus son diferentes y también pueden provocar daño hepático y complicar la evolución de la hepatitis C crónica.

 

Estilo de vida y remedios caseros

Si te diagnosticaron hepatitis C, es probable que el médico te recomiende ciertos cambios en tu estilo de vida. Estas medidas te ayudarán a mantenerte saludable por más tiempo y a proteger la salud de los demás también:

  • Deja de beber alcohol. El alcohol acelera la progresión de la enfermedad hepática.
  • Evita los medicamentos que puedan causar daño hepático. Revisa tus medicamentos con el médico, incluidos los medicamentos de venta libre que tomas, así como las preparaciones a base de hierbas y los suplementos dietéticos. El médico puede recomendarte que evites ciertos medicamentos.
  • Ayuda a evitar que otras personas entren en contacto con tu sangre. Cubre cualquier herida que tengas y no compartas cuchillas de afeitar o cepillos de dientes. No dones sangre, órganos o semen, y avisa a los trabajadores de la salud que tienes el virus. También infórmale a tu pareja acerca de tu infección antes de tener relaciones sexuales, y siempre usa condones durante el coito.

Preparación para la consulta

Si crees que puedes tener un riesgo de padecer hepatitis C, consulta al médico de familia. Una vez que se te haya diagnosticado una infección por hepatitis C, el médico podrá remitirte a un especialista en enfermedades hepáticas (hepatólogo) o enfermedades infecciosas.

Qué puedes hacer

Dado que las consultas pueden ser breves, y es necesario tratar muchos temas, es recomendable que estés preparado. Para prepararte, intenta lo siguiente:

  • Revisa tu historia clínica. Esto es particularmente importante si vas a ver a un especialista en el hígado (hepatólogo) por primera vez después de descubrir que tienes hepatitis C. Si te hicieron una biopsia de hígado para revisar el daño de una infección crónica y un análisis de sangre para determinar qué genotipo de hepatitis C tienes, asegúrate de conocer los resultados para que puedas compartirlos con el equipo de atención especializada.
  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, asegúrate de preguntar si hay algo que debas hacer con anticipación, como restringir tu dieta.
  • Anota los síntomas que experimentes, incluidos aquellos que quizás no parezcan relacionados con el motivo de la consulta.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que tomes.
  • Considera ir acompañado de un familiar o un amigo. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.

Lleva una lista de preguntas para aprovechar al máximo el tiempo con el médico. Coloca las preguntas más importantes al principio de la lista, en caso de que se acabe el tiempo. En el caso de una infección por el virus de la hepatitis C, estas son algunas preguntas básicas que puedes hacerle al médico:

  • ¿Debo hacerme la prueba para detectar otras causas de enfermedad hepática, como la hepatitis B?
  • ¿El virus de la hepatitis C dañó mi hígado?
  • ¿Necesito tratamiento contra una infección por el virus de la hepatitis C?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Cuáles son los beneficios de cada tratamiento?
  • ¿Cuáles son los posibles riesgos de cada opción de tratamiento?
  • ¿Hay algún tratamiento que creas que es el más adecuado para mí?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cómo afectarán mi tratamiento de la hepatitis C?
  • ¿Mis familiares deberían hacerse análisis para la detección de la hepatitis C?
  • ¿Es posible que contagie el virus de la hepatitis C a otras personas?
  • ¿Cómo puedo proteger de la hepatitis C a los que me rodean?
  • ¿Debería consultar con un especialista? ¿Lo cubrirá mi seguro?
  • ¿Hay algún folleto u otro material que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?
  • ¿Qué determinará si debo programar una visita de seguimiento?
  • ¿Es seguro para mí tomar alcohol?
  • ¿Qué medicamentos debo evitar?

No dudes en hacer cualquier otra pregunta que te surja durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga algunas de las siguientes preguntas. Si has pensado de antemano en tus respuestas, esta parte de la visita puede ser más rápida de lo habitual, lo que te deja más tiempo para abordar tus inquietudes.

  • ¿Has tenido alguna vez una transfusión de sangre o un trasplante de órgano? Si es así, ¿cuándo?
  • ¿Alguna vez te has inyectado drogas no recetadas por el médico?
  • ¿Alguna vez te han diagnosticado hepatitis o ictericia?
  • ¿Alguien de tu familia tiene hepatitis C?
  • ¿Hay antecedentes de enfermedad hepática en tu familia?