Úlcera gastroduodenal

La úlcera gastroduodenal, o enfermedad ulcerosa péptica, es una patología bastante frecuente que consiste en una lesión en la mucosa que protege el estómago y el duodeno (primera parte del intestino delgado).

Esta lesión está provocada por un aumento de las secreciones ácidas que alteran las paredes de estas zonas.

Causas

La causa principal que se había establecido hasta hace unos años era que existía una producción excesiva de ácido clorhídrico (tipo de ácido que produce el estómago para ayudar a hacer la digestión).

Actualmente, aunque se sigue considerando que éste es uno de los factores de riesgo, hoy en día, según la Fundación Española del Aparato Digestivo, existe un agente infeccioso bacteriano denominado Helicobacter pylori que representa una de las causas directas de esta patología.

La infección a causa de esta bacteria no implica que la persona contagiada sufra molestias digestivas o que vaya a padecer una úlcera gastroduodenal. En estos casos, sólo una media de entre el 10 y el 20 por ciento de las personas infectadas puede llegar a desarrollar la afección.

Actualmente, no se conoce con exactitud cuál es la forma de transmisión de la enfermedad, por lo que los especialistas recomiendan que las personas a las que se les haya diagnosticado tomen medidas extraordinarias para evitar el contagio a otras.

Otra de las causas principales de esta patología es el consumo de determinados fármacos, tales como los antiinflamatorios no esteroideos, el ácido acetilsalicílico por ejemplo.

Estos medicamentos se emplean, generalmente, para tratar el dolor, la inflamación o la fiebre, pero un uso excesivo o la predisposición a sufrir afecciones del estómago o del duodeno pueden generar efectos secundarios en las personas que los utilizan.

Con respecto a esta causa concreta, las personas mayores de 60 años que hayan padecido antes una úlcera péptica, que padecen actualmente alguna enfermedad grave de corazón, riñón o hígado o que emplean medicamentos anticoagulantes y/o corticoides en dosis altas son más propensas a padecer la afección.

Por último, el tabaco y el alcohol pueden provocar la aparición de este tipo de úlceras o generar complicaciones en las ya existentes.

Síntomas

La úlcera gastroduodenal viene asociada a un dolor que se concentra en la parte alta del abdomen y suele aparecer entre los 30 y los 60 minutos posteriores a las comidas.

Es frecuente que esta molestia también se observe durante la noche y suele mantenerse durante varias semanas, aunque luego pueden transcurrir meses sin que se repitan los síntomas. El dolor está acompañado, a menudo, de náuseas y/o acidez.

Las personas que padecen esta afección tienen un alto riesgo de que ésta se complique. Estas complicaciones son:

  • Hemorragias digestivas que se producen cuando la úlcera es profunda y llega a erosionar un vaso sanguíneo, lo que provoca pérdida de sangre.
  • Perforaciones cuando la lesión llega a ser tan importante que atraviesa la pared del estómago y/o duodeno.
  • La estenosis también se puede producir si existen úlceras antiguas que han cicatrizado, lo que provoca un estrechamiento del intestino y, por ende, mayor dificultad a la hora de digerir los alimentos.

Prevención

Como medida de prevención, los especialistas aconsejan no abusar de medicamentos tales como el ácido acetilsalicílico y sustituirlo por otros antiinflamatorios. Es necesario que el paciente no se automedique y contacte con su médico antes de llevar a cabo un tratamiento.

Por otro lado, el resto de recomendaciones comprenden pautas básicas de una vida saludable, como es el no fumar o limitar el consumo de alcohol.

Tipos

Actualmente, no existe ninguna clasificación de la úlcera gastroduodenal.

Diagnóstico

Para diagnosticar una úlcera gastroduodenal es importante que el especialista estudie cuáles son los síntomas que refiere el paciente.

A partir de aquí, la afección se confirmará con la ayuda de una endoscopia digestiva oral. Este examen revisa el revestimiento del estómago, el esófago y la primera parte del intestino delgado, para poder advertir la existencia de úlceras.

La prueba se realiza a través de una cámara pequeña o endoscopia flexible que se introduce por la garganta y requiere de sedantes intravenosos en la mayoría de los casos.

Como alternativa a este procedimiento también puede realizarse una radiografía de contraste con bario del estómago y el duodeno, aunque es menos fiable que la endoscopia y no permite llevar a cabo biopsias que, a veces, son necesarias.

Tratamientos

El tratamiento de las úlceras suele combinar los fármacos antiulcerosos, que alivian los síntomas y facilitan la cicatrización de la lesión, con antibióticos (en los casos en que se haya detectado la presencia de Helicobacter pylori).

Los especialistas recomiendan modificar determinados hábitos alimenticios que pueden alterar la mucosa de la región gastroduodenal.

Hoy en día, según la Fundación Española del Aparato Digestivo, se conoce que la dieta no es causa ni agravante de esta enfermedad. Pero sí se recomienda a los pacientes que tomen alimentos que puedan digerir bien.

Entre estas medidas que pueden ayudar en el tratamiento también se encuentra:

  • Evitar el consumo de tabacoalcoholcafé y los refrescos que contienen cafeína.
  • No realizar comidas excesivamente copiosas ni usar condimentos picantes
  • No tomar antiinflamatorios, si éstos son la causa de la afección.

En el caso de que el paciente deba comenzar un tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos, debe proteger la mucosa gástrica y duodenal mientras dure el tratamiento con fármacos, como es el caso del omeprazol.

Otros datos

Según la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), la úlcera gastroduodenal es una enfermedad frecuente que en Europa Occidental afecta a aproximadamente entre un cinco y un diez por ciento de la población en algún momento de su vida.

Es recomendable que el paciente acuda al especialista en el caso de que presente dolor abdominal agudo y rigidez en esta zona. Además, otras señales son los desmayos, la sudoración excesiva y vómitos o heces con sangre.

Las úlceras pépticas suelen aparecer continuamente si no se las trata de forma adecuada. Si el paciente sigue el tratamiento, las probabilidades de que surja otra úlcera son más escasas.